Saturday , 16 December 2017
Primer empleo camino lleno de obstaculos

Primer empleo camino lleno de obstaculos

Cuando José Emilio Bencosme tenía 18 años y terminaba el bachillerato obtuvo una beca (de un 90%) en el Instituto Tecnológico de Monterrey, México, para estudiar Relaciones Internacionales. El joven considera que esta carrera, al ser multidisciplinaria, le permitiría obtener un empleo con mayor facilidad.

Emilio regresó al país graduado en diciembre del 2011, pero hasta hoy no ha conseguido un trabajo. Como él, en 2013 el 32.17% de los jóvenes entre 15 y 24 años estaba desempleado (Tasa de Desempleo Ampliada, que incluye a los que buscan trabajo activamente – o tasa abierta, que en 2013 era de 16.85% – y a los que tras buscarlo y no obtenerlo, se desalientan y dejan de buscar). En 2012, esta cifra era de 30.50%.

El desempleo empieza a bajar a medida que las personas tienen más edad: el año pasado la tasa de desempleo entre los 25 y 29 años era de 18.34%; la del rango de edad de 30 a 35 años, de 12.34% y la de personas mayores de 35 años, de 8.07%.

Cuando regresó al país, Emilio “estaba mandando entre uno y tres currículos diarios durante seis meses”. Los enviaba al sector público, al privado y Organizaciones No Gubernamentales (ONGs). En algunas ONG -sostiene- le pedían que trabajara como voluntario durante meses, condición que nunca ha aceptado.

Bencosme sabe francés, inglés y creole básico. Desde el 2012 estudia Arte Dramático porque le interesan proyectos de promoción cultural por medio del teatro y ha realizado dos diplomados relacionados a la cooperación internacional y la antropología del conflicto. Pero cuando va a buscar trabajo, muchas veces le piden experiencia laboral. Estar sin trabajo y no seguir estudiando es para él tener una desventaja más.

Según el “Estudio de demanda de técnicos profesionales” realizado por la consultora en Educación Jacqueline Malagón para la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), los principales problemas al momento de contratar personal son la preparación académica baja, falta de experiencia, la debilidad en competencias como el liderazgo y gerencia, y la desvinculación entre la teoría y la práctica. El estudio de Malagón fue presentado en febrero pasado.

Pero la preparación académica baja no parece ser el problema de Emilio, que obtuvo uno de los tres mejores promedios de su promoción en la universidad. La experiencia sí, pues afirma que la sumatoria de sus pasantías no llega a un año.

Emilio dice que se ha deprimido, pero tiene una “perspectiva positiva”. Junto a una amiga, ha presentado un proyecto -ya aprobado – que le permitiría poner en práctica sus ideas.

Un año buscando empleo

Julibel Guerra tiene 22 años y es estudiante de término de Economía en la universidad pública. Desde hace aproximadamente un año está tratando de conseguir un empleo, pero sus intentos han sido infructuosos: no tiene experiencia laboral.

Cuando empezó a estudiar, con 18 años, acordó con sus padres no buscar trabajo para avanzar más. Ahora está haciendo el monográfico y enfrenta problemas para insertarse en el mercado laboral. “Estoy muy, muy angustiada porque ya me voy a graduar”, comenta.

No ha tenido la “oportunidad de hacer pasantía porque también es muy difícil de conseguir”. Solo ha hecho voluntariados en un festival de cine. “Necesito un trabajo porque tengo que involucrarme en el mercado laboral”, dice.

Tiene diplomado en Econometría y hace un curso intensivo de inglés. Le gustaría especializarse en proyectos, y también se decanta por la estadística. Cuando tenga experiencia laboral, a Julibel le gustaría hacer un máster en el extranjero.

Guerra y Bencosme señalan el desamparo en que están sus contemporáneos: Julibel cree que a los jóvenes no tienen oportunidades en el país; José Emilio, que “no hay políticas públicas enfocadas” a la generación de empleos para la población joven.

La educación y el mercado

Según un informe de enero de 2013 de la OIT (“Crecimiento, empleo y cohesión social en RD”), en el país se necesita crear un “círculo virtuoso” en políticas coordinadas para enlazar la educación, la capacitación profesional y la transformación productiva. Eso implica actualizar programas de estudios universitarios acordes con la expansión de los sectores de actividad y ocupaciones. El estudio de la OIT destaca la falta de capacitación adecuada en técnicos, profesionales e ingenieros y en las áreas administrativas, que solo cuentan con un nivel medio de formación.

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