Monday , 11 December 2017
Latinoamérica, la región donde más florecen los multimillonarios

Latinoamérica, la región donde más florecen los multimillonarios

Desigualdad entre ricos y pobres aumentó “a la velocidad de la luz” en el 2014, afirman actvistas y organismos multilaterales.

 

(Patricia Souza/EFE) .- Los ricos se han hecho más ricos y los pobres más pobres en 2014, el año en que la desigualdad aumentó a la velocidad de la luz, según denuncian activistas y organismos internacionales.

El debate sobre la brecha entre los que tienen y los que no tienen ha protagonizado un año en el que el crecimiento no acaba de despegar tras la crisis de 2008, desencadenante de muchos de los actuales desequilibrios económicos y sociales.

La OCDE, la OIT, la OEA, Unasur y el Banco Mundial, entre otros organismos, han llamado la atención sobre el “destructivo” efecto del aumento de las grandes fortunas y del empobrecimiento de los más desfavorecidos, causante de una fractura social que amenaza los logros de las últimas décadas en la lucha contra la pobreza.

La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido de que la desigualdad de ingresos tiene “un efecto negativo y estadísticamente significativo en el crecimiento”, por lo que reducir la brecha no solo se traduciría en sociedades menos injustas, sino también más ricas.

En este último punto coincide el economista francés de moda, Thomas Piketty, que ha puesto la desigualdad en el centro del debate con su éxito de ventas “El capital en el siglo XXI”, uno de los libros más comentados de 2014. En esa obra, Piketty constata un aumento de la desigualdad en las últimas décadas que achaca a la dinámica natural del capitalismo: el rendimiento del capital siempre es más alto que el crecimiento económico, lo que lleva a una creciente concentración de la riqueza.

Para combatir esta disparidad, el economista galo propone promover la educación, invertir en conocimiento y una herramienta mucho más controvertida: aplicar un impuesto progresivo y global al patrimonio -que afectaría especialmente a los que más tienen- para aligerar la carga fiscal de la mayoría.

Aunque cauto en la cuestión impositiva, el FMI, la principal institución económica mundial, instaba a su vez en marzo a elaborar “políticas fiscales redistributivas eficientes y propicias para el crecimiento” y subrayaba el carácter perjudicial de la desigualdad.

Mientras tanto, el número de “milmillonarios” o personas con fortunas de más de mil millones de dólares en el mundo se ha duplicado desde que estalló la crisis.

Las 85 personas más ricas del planeta poseen tanto dinero como toda la mitad más pobre de la humanidad y, este año, incrementaron su fortuna en un 14 por ciento. Es decir, medio millón de dólares por minuto.

Esos datos se contienen en un informe de la ONG Oxfam, cuya directora, Winnie Byanyima, alertó de que “hoy en día el crecimiento económico sólo está beneficiando a los más ricos y seguirá siendo así mientras los gobiernos no actúen para revertir esta dinámica perversa”.

“En todo el mundo millones de personas mueren debido a la falta de atención sanitaria. Millones de niños no acceden a la escuela, mientras una pequeña élite acumula más dinero del que se podría gastar en toda una vida”, señaló al presentar en octubre el informe.

Los llamamientos del papa Francisco han sido también constantes para denunciar la desigualdad galopante en el mundo por unos mercados financieros que imponen sus leyes y que especulan hasta con el precio de los alimentos.

“El Estado de derecho social no debe ser desmantelado, en particular el derecho fundamental al trabajo. No puede considerarse como una variable dependiente de los mercados financieros y monetarios” pues es “un bien fundamental”, ha dicho el pontífice, que ha pedido a los mercados que “dejen de gobernar la suerte de los pueblos”.

La región del mundo donde más ha crecido el número de “milmillonarios” es América Latina, con un 38 por ciento, y organismos como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y el Banco Mundial (BM) hicieron este año llamamientos a atajarlo.

De no hacerlo, podrían revertirse los logros sociales de la última década en una región que, entre 2002 y 2012, logró reducir la pobreza extrema a la mitad, hasta un 12 por ciento de la población, y duplicó la clase media hasta un 34 por ciento, según datos del BM.

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