Monday , 11 December 2017
Las ligas menores ofrecen espacio para los que no llegaron a las ligas mayores

Las ligas menores ofrecen espacio para los que no llegaron a las ligas mayores

Como jugador, Manny Acta apenas sobrevivió cinco temporadas en ligas menores (1987-91); Omar Minaya tampoco tuvo luces en el terreno, pero ambos han alcanzado posiciones de las más importantes en una industria de US$8 mil millones llamada Grandes Ligas, como las de dirigente y gerente general.

Hoy, pendiente de promociones y completar algunas plantillas, 44 dominicanos tienen trabajo en los circuitos minoritarios en los Estados Unidos, en su inmensa mayoría ex jugadores que no dieron el grado, pero también otros que fueron estrellas como César Cedeño, que se desempeña como coach de bateo de Houston en la liga de novatos Appalachian.

La cifra se dobla si se suman los que forman parte de los equipos de la Dominican Summer League (DSL).

Un recorrido por las nóminas de los equipos de ligas menores explica la gran presencia criolla en las áreas de desarrollo, área clave en el proceso de formación y selección de los próximos big leaguers. Si bien en el listado aparecen nombres conocidos, el común denominador entre estos técnicos es que tuvieron poca trascendencia dentro de las líneas de cal y ganaron escaso dinero, pero su talento para enseñar les ha permitido mantenerse en la estructura.

Un total de nueve quisqueyanos trabajarán como dirigentes a partir de la temporada próxima de liga menor, entre ellos Audo Vicente, que a sus 34 años tiene en su currículo un título en la pelota dominicana y una asistencia a serie final.

Vicente firmó con 16 años, pero apenas jugó tres temporadas en ligas menores, dos de ellas en la DSL con Arizona Diamondbacks. El equipo descubrió que su talento mayor era el de instructor, lo reclutó, y a los 28 años le entregó un equipo de la categoría novatos, y desde entonces ha trabajado 519 partidos.

Otros dirigentes de matrícula criolla son Rodney Linares (Clase A+, Houston), Luis Pujols (Clase A+, Baltimore), Carlos Febles (Clase A+, Boston), Ramón Henderson (Clase A avanzada, Filadelfia), Luis Rojas (Clase A, Mets), José Leger (Novatos, Mets), Omar Ramírez (Novatos, Kansas City) y Basilio Cabrera (Novatos, Detroit).

El de coach de bateo es el renglón que cuenta con más criollos. Allí aparecen Francisco Matos, Luis Natera, Sandy Guerrero, Francisco Morales, Mariano Duncan, Abraham Núñez, Nelson Paulino, Ramón Ortiz, Rigoberto Silverio, Amaury García, César Martín, Leo García, Juan Diloné, Junior Betances, Carlos Sosa y Jorge Mejía.

Como coach de pitcheo figuran Wellington Cepeda, Franklin Bravo, Elvin Nina, José Bautista, Nasusel Cabrera, Nelson Cruz, Antonio Cáceres, Carlos Martínez, José González, Manuel Bonilla y Anderson Tavárez.

Allí no hay el glamour del Big Show, hay que realizar largos viajes en autobuses y los salarios promedian US$30 mil, pero van desde US$20 mil hasta los US$60 mil al año, en temporadas que van desde febrero hasta septiembre. De ahí que estos coaches busquen trabajo durante las ligas otoño-invernales.

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