Tuesday , 27 June 2017
La muerte de 70 suníes en ataque a mezquita lleva a Irak a otra encrucijada

La muerte de 70 suníes en ataque a mezquita lleva a Irak a otra encrucijada

Unos 70 suníes fallecieron hoy por los disparos efectuados por milicianos chiíes contra una mezquita en la provincia oriental de Diyala, en un grave incidente sectario que ya ha tenido repercusiones políticas en Irak.

Este ataque ocurre en un momento delicado, cuando el primer ministro designado, Haider al Abadi, intenta formar Gobierno y atraer a su proyecto a suníes y kurdos para luchar contra los yihadistas del grupo radical Estado Islámico (EI).

La respuesta de los grupos suníes no se hizo esperar. El movimiento Diyala es Nuestra Identidad, encabezado por el nuevo presidente del Parlamento, Salim al Yaburi, y la Coalición Al Arabiya se retiraron de las consultas para formar Gobierno.

Ambos bloques, que cuentan con quince diputados, condicionaron su participación a que los autores del ataque sean presentados ante la Justicia en 48 horas y a que se indemnice a las víctimas.

El ataque tuvo como blanco la mezquita de Musaab bin Omair en la localidad de Bin Wais, coincidiendo con el multitudinario rezo del mediodía del viernes.

Además de los grupos políticos suníes, también testigos elevaron a 70 el número de fallecidos, pero fuentes oficiales y de seguridad rebajaron esta cifra a una treintena de personas o incluso menos.

Un activista suní, citando a testigos, explicó a Efe que los milicianos chiíes afines al Ejército lanzaron varios proyectiles antes de abrir fuego con ametralladoras de forma indiscriminada.

Después de la masacre, asediaron la mezquita durante treinta minutos e impidieron que se trasladara a los heridos a los hospitales, según este activista de la red Gran Revolución Iraquí.

Habitantes de la zona señalaron que el ataque fue una venganza por el estallido poco antes de varias bombas contra voluntarios chiíes, que causaron la muerte a seis personas.

Un portavoz del Ministerio del Interior matizó sin embargo a Efe que se produjo un tiroteo entre hombres armados y milicianos chiíes, después de que estos sufrieran una explosión.

Las presiones llevaron a las Fuerzas Armadas iraquíes a anunciar la formación de una comisión de “alto nivel” para investigar el suceso, como pidió entre otros Amnistía Internacional.

Irak es escenario de un conflicto armado, con tintes sectarios, desde junio pasado, cuando el EI -apoyado por otros grupos suníes- lanzó una ofensiva en la mitad norte del país y proclamó un califato islámico en las zonas bajo su control.

El respaldo de ciertos grupos suníes al EI, al menos al principio, se debe a las políticas sectarias y excluyentes llevadas a cabo por el primer ministro saliente, Nuri al Maliki.

La Unión de las Fuerzas Nacionales, que engloba a la mayoría de los grupos suníes, atribuyó de hecho hoy la responsabilidad del aumento de la violencia en Irak a Al Maliki y a las fuerzas de seguridad.

“Las milicias criminales gozan de la protección de algunas formaciones políticas, y las fuerzas de seguridad no intervienen en estos ataques”, criticó la Unión en su nota.

El violento desalojo de varias protestas organizadas por los suníes para denunciar la discriminación que dicen sufrir ya desencadenó episodios de violencia en los últimos años.

Uno de los feudos de los extremistas del EI es la provincia de Nínive, ahora blanco de bombardeos estadounidenses y de operaciones de las fuerzas kurdas, o “peshmergas”.

En un ataque aéreo efectuado hoy perecieron al menos 35 combatientes yihadistas a las afueras de la localidad de Nahia, a 22 kilómetros al noroeste de Mosul, capital de Nínive y en manos del EI.

El dirigente del Partido Democrático del Kurdistán Muhialdin al Masuri, explicó a Efe que el bombardeo estadounidense alcanzó un convoy compuesto por siete vehículos, que quedaron calcinados.

Desde el pasado 8 de agosto, Estados Unidos ha llevado a cabo 93 ataques aéreos en todo Irak, de ellos 60 en apoyo de las fuerzas iraquíes cerca de la presa de Mosul.

Los “peshmergas” asedian Nahia, Tilkif y Wana, y avanzan hacia la localidad de Samar y en la zona Sal Nínive, también al oeste de Mosul.

El Ejército iraquí lanzó hoy además sobre Mosul octavillas en las que se pide la colaboración ciudadana para expulsar a los yihadistas, lo que podría apuntar a una inminente operación militar.

Debido a los combates y a la represión ejercida por el EI en las zonas bajo su control, los desplazados hacia la región autónoma del Kurdistán iraquí han llegado a 700.000, según los datos ofrecidos hoy por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR.

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