Tuesday , 27 June 2017
69 años después de la bomba atómica aun persisten los daños colaterales

69 años después de la bomba atómica aun persisten los daños colaterales

Sesenta y nueve años después de que la bomba atómica manipulada por Estados Unidos fuera lanzada en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, los daños colaterales y el trauma sigue latente en la mayoría de sobrevivientes, como si se tratara del primer día.

La primera bomba estalló sobre Hiroshima, a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945 y la segunda, contra Nagasaki, a las 11:02 de la mañana del 9 de agosto del mismo año.

La segunda ciudad está situada en la isla Honshu, la principal de Japón, y era desconocida, hasta que la bomba atómica la puso en el mapamundi.

Ese día, cerca de las 7:00 de la mañana, los japoneses detectaron la presencia de aeronaves norteamericanas que se dirigían al sur del archipiélago y una hora después, los radares del ejército japonés en Hiroshima, ubicaron tres aviones enemigos, pero los jefes militares descartaron la posibilidad de un ataque y se aseguraron de que los aviones serían barridos y convertidos en cenizas.

No se imaginaban que esos aviones llevaban la carga de muerte y destrucción más aterradora que haya conocido el mundo, en el fragor de la Segunda Guerra Mundial.

Como medida de precaución, los japoneses emitieron una señal de alerta con las sirenas y el envío de mensajes por radio para tranquilizar a la población.

A las 8:15 el bombardero B-29 de Estados Unidos, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima.

Un ruido ensordecedor, seguido de un luminoso resplandor, copó el cielo y luego, la onda expansiva se apoderó del escenario.

La columna de humo era color gris morado con una especie de corazón de fuego y temperatura de 4,000 grados centígrados.

Después, la bomba se convirtió en una gigantesco hongo atómico de algo más de un kilómetro de altura.

Hiroshima perdió todo contacto con Tokio, a más de 700 kilómetros de distancia.

Después de tres horas de la expansión de la bomba de Hiroshima, sólo quedaba un enorme cráter en la tierra, cubierto de fuego y humo.

Nagasaki

Después de Hiroshima, los norteamericanos esperaban la rendición inmediata del ejército japonés, pero eso no ocurrió.

A las 11:02

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minutos del 9 de agosto de 1945, la única bomba atómica que le quedaba a la armada estadounidense, con la que se buscaba demostrar que los Estados Unidos tenía más bombas, continuó con la jornada de muerte y destrucción.

El drama sangriento de la aniquilación se repitió en Nagasaki, situada en una de las islas menores de Japón, llamada Kysuhu.

La misión destructiva estuvo a cargo del bombardero B-29, bautizado como “Bock´s Car”, desde el que se lanzó la bomba construida con uranio.

Cinco días después, los japoneses se rindieron sin condiciones ante las fuerzas aliadas lideradas por Estados Unidos.

Con esa rendición, la Segunda Guerra Mundial, que comenzó en 1939, llegó a su fin.

Más de 140 mil víctimas cayeron calcinadas, pero hubo diferencias en el impacto de las bombas.

En Hiroshima, ciudad levantada sobre un valle, la expansión de la bomba fue mucho más amplia y destructiva, mientras que en Nagasaki, emplazada en una orografía montañosa, los efectos fueron minimizados por las planicies y la altura.

A dos kilómetros a la redonda, desde donde fueron lanzadas las bombas, la catástrofe y la destrucción fueron masivas y absolutas. No quedó piedra sobre piedra ni ningún ser vivo que no fuera afectado. El fuego, el humo y el calor aniquilaron en pocas horas seres humanos, plantas, animales y edificios.

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